Hace unos dos años que empezamos Marisol y yo las correrías con las botas puestas, o sea con amigos de "Ponte las botas" o nombre metamórfico actual de "Pasapán" nombre del puerto que permite saltar desde el valle del rio Moros a la vertiente segoviana de la mujer muerta.
Bien, pues resulta que empezamos con una excursión que empezaba en la Estación del Espinar y nos llevaba a la loma de Cabeza Reina. La misma que este sábado, 24 de octubre, hemos realizado.Este otero tiene un acceso cómodo y proporciona unas vistas excelentes del puerto de los Leones, San Rafael, eL Espinar y una lista de pueblos y montes que sería aburrido detallar.
El día era tan elástico que nos permitió llevar, según nuestra sensación térmica, manga corta o cortavientos o polar...Gracias a las lluvias recientes el suelo estaba húmedo, pero no llegamos a ver más de una decena de setas. Por lo menos no levantábamos polvo al andar.
Vimos a algún buscador de setas con unas cestas preciosas, pero vacías.
El retorno desde Cabeza Reina lo hicimos descendiendo en dirección a la Panera, desde donde regresamos a la Estación por la carretera. El recorrido sumó un total de 12km y 530m con el siguiente perfil:
Alguien me puede llamar exagerado, pero en algún momento del recorrido me acordé de los judiones que iba a comer en el bar de la asociación San Antonio de la Estación del Espinar. Hoy, aún me sigo acordando. MMMMM...
Después de bien comer, empezamos a compartir los albumes del último viaje a Marruecos, nos llevó más de una hora el intercambiar unas dos mil fotos con el ordenador de Marisol.
Ya nos podemos pasar una tarde completa recordando a Chaouen, Fez, Merzouga, Marrakech y demás... Marruecos aún supone uno de los temas preferidos de conversación en las marchas. Es que da mucho de si.
Un grupito de esos a los que nos gustan las carreras de montaña nos hemos acercado al pueblo y puerto de Somosierra.
Se celebraba la IV media maratón de la comunidad de Madrid, solidaria.
En las fotos se ven los asistentes procedentes del bien afamado Club Maratón Guadalajara.
Como hemos llegado con tiempo, hemos cubierto el protocolo necesario de tomarnos un café en lo alto del puerto.
La salida estaba justo enfrente y comenzaba con una cuesta pronunciada que en cuestión de 2km se convirtió en un sube y baja suave que nos permitía ir a velocidad de crucero. Después de 6 km. a buen ritmo, nos hemos salido del camino por un pinar unos cientos de metros y a partir de ahí la pendiente ha sido moderada o fuerte hasta llegar a la cima 2.129 m.
Ya volveré a ese recorrido porque he de empaparme bien de las vistas que nos ofrece el pico Tres povincias o Cebollera.
La bajada,por otra ruta, ha sido muy rápida con un tramo técnico, pero sin mayores complicaciones. Pero eso sí, con tantos km. que los cuádriceps han sufrido de lo lindo.
La carrera es de 22km y todos hemos estado algo por debajo o algo por encima de las dos horas.Hemos llegado a la meta muy contentos; besos, abrazos, felicitaciones, que si patatín, que si patatán.
-Oye, vámonos a comer.
-Espera, que Sandra ha quedado la primera.
-Bueno, pues pregunta cuándo dan los premios.
-Mira que... Alberto ha llegado de los primeros y a lo mejor también tiene trofeo.
-Pero es que hemos reservado mesa en la Cabrera.
-Pues ya esperarán.
-¡Vale! nos esperamos un rato.
Y menos mal que hemos esperado, porque Sandra ha sido la primera mujer; Alberto, el primer veterano y yo el tercero.Una vez que Candela ha comido su menú infantil y hemos recogido lo trofeos nos hemos ido tan alegres, pimpantes y orondos a comer a La Cabrera, donde efectivamente nos han respetado la reserva y hemos comido muy bien y desde luego muy felices.
De verdad, ¡qué día tan bueno! en todos los sentidos.
Los del grupo Pasapán se lo pasan pipa. ¿Cómo? Pues muy sencillo, se reunen, se van de marcha por ejemplo a las hoces de río Duratón y charlan de lo divino y de lo humano. El 10 de Octubre, sin ir más lejos, quedamos en Sebulcor; aproximadamente a 5km de las hoces. Una vez que dejamos los coches al lado de la caseta de control e información del parque, elegimos caminar río arriba, hacia Sepúlveda. Pronto vimos los primeros buitres practicando parapente de forma muy segura, que yo sepa aún no han tenido una plegada de alas que se hayan ido al suelo, aunque, eso sí, se chocan con cables de alta tensión. En los paredones de la hoz anidan lejos del alcance de sus depredadores y desde ahí se lanzan y nos entusiasman con sus vuelos tan elegantes, sencillos y eficientes. Mientras nos vigilan desde las alturas nosotros observamos a su vez los majuelos, endrinos, setas, culebras, cangrejos y toda la gama de especies que abigarran ese entorno. Esta vez durante la excursión hubo un tema de conversación favorito: el reciente viaje a Marruecos, del que aún queda mucho por hablar y muchas fotos por compartir. ¡El próximo sábado será!
Al cabo de dos horas de marcha, o quizá algo más, decidimos comer sentados en unos troncos que parecían estar puestos por el ayuntamiento, por lo menos el que yo elegí. Tras el descanso volvimos sobre nuestros pasos hasta los coches y nos dirigimos a la ermita de san Frutos desde donde se contempla una de las vistas más espectaculares del río. La ermita es una construcción románica de siglo XII que se realizó sobre otra visigótica del siglo VII. La fundación se atribuye a San Frutos (642 - 715) y sus dos hermanos.
Curiosamente, de las cinco o seis ocasiones en que he corrido el cross de la Cuerda Larga, siempre ha hecho un día espléndido. Hoy no podía ser menos y nos ha acompañado un solecito agradable y una temperatura idónea para correr. Hemos salido desde el puerto de la Morcuera Sandra, Miguel, Alberto y un servidor y de apoyo logístico hemos tenido a Dolores, Elena y Marisol. La carrera se nos ha dado de miedo. Para más INRI Sandra ha conseguido el segundo trofeo de las féminas. La carrera discurre entre piedras. Primero una subida con piedras, seguida de una bajada con piedras, eso si, algunas grandes y otras pequeñas. Después hemos tenido un tramo más o menos llano, las lomas de Pandasco, curiosamente lleno de piedras. Luego subimos a Cabezas de Hierro. Con imaginación se puede uno dar cuenta de cómo era el terreno, lleno de … Valdemartín y la Bola del Mundo nos acercaban a la meta, situada en la residencia del club Peñalara, un poquito más abajo del puerto de Navacerrada. Desde la Bola del Mundo la bajada se ha realizado por el flanco derecho de las pistas de esquí. Esta vez con un espesor de veinte cm. pero de tierra polvo; que ha provocado más caídas y esguinces que las famosas piedras. Previendo que íbamos a tener hambre después de la carrera, habíamos preparado unas viandas de lo más apetitoso. ¿Qué hemos hecho con ellas? Pues… comerlas.
¡Llamada general a corredores!: Las carreras de montaña no cansan más que las carreras en llano. Te integras en la naturaleza y disfrutas más de ella. No se incrementan las probabilidades de lesionarse.
Otra vez más nos hemos visto en carrera en el pueblo de Luzaga unos cuantos amigos del club Maratón y algún amigo más, como a Miguel Díez, que conozco desde hace sólo 38 años, cuando éramos dos de los cien mil hijos de Girón en las " laborales".
En esta ocasión fue la tarde del sábado del 29 de agosto. ¡ Se nos estaban acabando las vacaciones a muchos!
El recorrido ha sido cambiado este año, haciéndonos llegar a través de un pinar al famoso campamento de verano. Regresando de nuevo al pueblo se cubría el recorrido de la carrera de 6 km y descenciendo al sur otros 2 km y vuelta al pueblo se completaban los 10km.
La verdad es que el terreno por el que se corre es muy variable, asfalto, tierra, yerbajos y terreno blando. Se me hace un poco duro, pero para eso estamos.
Como en otras ocasiones, los Rosado subieron al podio y dejaron el pabellón del club ondeando en lo más alto.
¡Cuando yo sea mayor quiero correr como ellos!
Este año la organización ha pedido una cuota de inscripción, pero sólo con la calidad de la camiseta que dan en la bolsa del corredor ya merece la pena pagarla. Y, además se sigue apuntando mucha gente. Eso es señal de que nos gusta ir a correr a Luzaga. ¡Está muy bien!
Un día del mes de junio me dieron, por casualidad, un díptico sobre una carrera en un pueblo llamado Otañes. ¡Coño! dije yo, ¿dónde estará ese pueblo? Ahora ya lo sé bien, conozco el pueblo, a gente del pueblo y la carrera que han organizado.
La primera en lanzarse a participar fue Cristina, (que se apunta a un bombardeo si es que hay que correr) lástima que al final no pudiera venir. Después, Miguel y Sandra se sintieron atraídos por el perfil de la carrera y por el lugar donde se celebraba. Otañes es un pueblo cerca de Castro Urdiales, unos pocos km hacia el interior y rodeado de una naturaleza virgen.
El sábado, 8 de agosto, lo empleamos en recorrer Castro y en bien comer. Y el domingo a las 9 ya estábamos en la plaza de Otañes, donde tardamos poco en ver gente conocida de otras carreras o de Guadalajara como a Pachi, de Ibercaja . Mari Sol también tardó poco en hacerse amigos del pueblo. Así da gusto ir por el mundo.
Como siempre, el album completo de fotos esta aquí
Al final, la carrera no era tan dura como la pintaban, y tenía menos desnivel que lo anunciado. Abundaron los tramos de pista y eso hizo la carrera rápida.
A la media hora de carrera subimos a lo alto de un monte desde el pudimos ver un paisaje precioso, con el mar de fondo; pero sólo pudimos verlo con el permiso del camino, que con piedras y hierba resbaladiza nos obligaba a mirar más al suelo que al mar.
Después de volver al pueblo comenzamos el segundo lazo de la carrera, en el que subiríamos al Ventoso, el pico más representativo de la zona; que nos obligó a superar 700m de desnivel. Desde ahí hicimos una bajada desenfrenada por una pista, de esas que dejan los cuádriceps hechos polvo. Y para terminar nos fuimos acercando al pueblo vadeando ocho o diez veces un pequeño río. Yo, personalmente agradecí los remojones. Este último tramo fue el más peligroso por lo resbaladizo e irregular del terreno.
En la meta nos ofrecieron una buena bolsa, con productos de la comarca, masajes, duchas, pepitos de ternera, dulces… y bailes regionales. Muy bien, la verdad es que estuvo muy bien.
Ya se ha publicado alguna crónica sobre la carrera. VER
CARRERA POPULAR “CENDEJAS” HISTORIA La carrera popular “Cendejas” nació en 1987 de la mano de algunos idealistas que pensaban que una de las cosas saludables e interesantes que se pueden hacer es promover el deporte popular fundamentalmente la carrera a pie. La idea de ponerle ese nombre y que pasara por los tres pueblos “Cendejas” fue del alcalde Alberto Moreno y de Miguel Cañamares. Ambos trabajaron la idea, ayudados por otros del pueblo como Manolo, Ángel, Ciriaco, Mari luz, Joaquín y un largo etc.
Este pasado sábado, 18 de Julio unos pocos representantes del club "maratónguadalajarista" nos hemos zurrado la badana por los campos de Cendejas. La carrera es de 10 km. y con unas cuestas que no siendo duras le dan un poco de picante a la ruta.
Gracias a Dios, este año no hizo el calor del 2008, cuando tuvimos que soportar 36º y se ha hecho mucho más agradable.
Como se ve en varias fotos, tenemos un grupo de sucesores jóvenes, desde los 15 años a los pocos meses, que cubriran los huecos que dejemos en el club a consecuencia de nuestro egoismo de acumular años... ¡ Cada año uno más ! ¡Como si no tuviéramos suficiente!
A la hora de recojer premios y regalos nos fue de coña. Jamón para el club incluido. Y para más Inri nos agasajaron en el pueblo con una merienda de aupa.
La verdad es que se siente uno... bien tratado. Quedando así un buen sabor de boca, en todas sus acepciones.